Archive | 15 mayo 2010
La lluvia llegó – por Iván Silvero
Cuando descendimos los más viejos al alcantarillado el sol nos agrietaba, el brillo espejado de las paredes lastimaba las pupilas y el calor caía pajizo, seco, espigando el cuerpo, la cabeza como narciso. Con el mínimo de sombra bajo los pies y los ojos arenosos, escapamos al sumidero donde alojamos primero a nuestros hijos y luego los pies llagados.

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